Publicado el 01 de Setiembre del 2010

El presente artículo pretende evaluar la conveniencia de las Instituciones Microfinancieras – IMF, de atender a todos los segmentos del mercado, tanto deudoresminoristas, como deudores no minoristas.

Deudores minoristas y no minoristas

Según la Resolución SBS 11356 – 2008 (en concordancia con Basilea II):
Se denominan Deudores minoristas a las personas naturales y jurídicas que cuentan con créditos directos o indirectos clasificados como Consumo (revolvente y no revolvente), Microempresas, Pequeñas Empresas eHipotecarios para Vivienda. En el caso de Microempresas, son aquellas cuyo endeudamiento en el Sistema Financiero no supera los S/.20,000 (aproximadamente $.7,143); mientras que las Pequeñas Empresas, son las que su endeudamiento es superior a los S/.20,000, pero inferior a los S/.300,000 (aproximadamente $.107,143). Ambos montos, sin incluir los créditos hipotecarios para vivienda

Son Deudores no minoristas aquellas personas naturales y jurídicas que cuentan con créditos directos o indirectos clasificados como Medianas Empresas,Grandes Empresas o Corporativos. En el caso de créditos a Medianas Empresas, corresponde a aquellos cuyo endeudamiento supera los S/.300,000 y sus ventas anuales no sobrepasan los S/.20 millones de nuevos soles; mientras que los créditos a Grandes Empresas y Corporativos, son aquellos cuyas ventas son mayores a S/.20 y S/.200 millones de nuevos soles, respectivamente.
Posiciones divergentes

En cuanto a la conveniencia o no de atender a todos los segmentos, existen dos posiciones divergentes. Por un lado, hay quienes sostienen que las IMF deberían atender a todos los segmentos de mercado y, por otro lado, quienes señalan que las IMF deberían concentrarse en un único segmento: el no minorista, incluso con límites de endeudamiento inferiores a los señalados para las Pequeñas Empresas.

A los partidarios de atender a todos los segmentos los denominaremos los defensores del “menú a la carta”, mientras que a los partidarios de atender a un mono segmento, los llamaremos los defensores del “zapatero a tus zapatos”.

Partidarios del “menú a la carta”

Sus partidarios indican que las IMF deberían acompañar a los clientes en su crecimiento natural (de Microempresa a Pequeña Empresa, de Pequeña Empresa a Mediana Empresa y hasta donde sea posible); para lo cual los Analistas de Crédito deberían segmentarse de acuerdo al tipo de créditos a atender (Microempresas, Pequeña Empresa, Mediana Empresa, etc.) y de ser necesario, competir “de igual a igual” con la banca tradicional.

De acuerdo a este criterio, los Analistas deberían ser segmentados de acuerdo a su antigüedad; siendo los Analistas de mayor experiencia los que atiendan a los deudores no minoristas.

Por otra parte, la atención de los deudores no minoristas, a decir de algunos, permitiría “solucionar” excesos temporales de liquidez, que de de otra manera, permanecerían inmovilizados, generando un costo financiero.

Partidarios de “zapatero a tus zapatos”

Sus defensores indican que las IMF nacieron para financiar montos pequeños, básicamente, a sectores ancestralmente no atendidos por la banca tradicional, como eran los microempresarios; para lo cual se creó una tecnología crediticia sui generis, basada en la toma de información “in situ”, considerando que se trataba de sectores mayoritariamente informales, que no contaban con información económico – financiera.

Posteriormente, con el paso del tiempo, los microempresarios fueron creciendo, pasando a convertirse en pequeños y medianos empresarios; pero las IMF continuaron utilizando la misma tecnología crediticia, evaluando a todos de la misma manera. Es decir, se siguió atendiendo a todos con “la misma horma de zapatos”. Se continuó trabajando con una mono-tecnología crediticia para múltiples segmentos. No se utilizó multi-tecnologías para múltiples segmentos, sino tan solo se segmentó a los Analistas de Créditos, pero sin ofrecerles las herramientas de análisis necesarias.

Consecuencia de ello, las IMF empezaron a registrar índices de cartera atrasada no antes vistos, producto de la errada evaluación de los créditos no minoristas (un claro ejemplo fueron los créditos inmobiliarios) y su alto impacto de la mora. Asimismo, los ratios de rentabilidad también se vieron afectados, por las mayores provisiones y menores márgenes financieros obtenidos, por las bajas tasas que se tenía que ofrecer para poder competir con la banca tradicional (con menores costos de fondeo), para así poder mantener a los clientes no minoristas en sus carteras de colocaciones.

Producto de aquella mala experiencia, los partidarios del mono segmento concluyeron que no se podía seguir compitiendo con los bancos, que contaban con un menor costo financiero; peor aún, sin contar siquiera con personal especializado ni con la tecnología crediticia adecuada. Por lo que, lo mejor sería especializarse en el segmento que les dio origen, aprovechando el know how acumulado, ofreciendo multi-productos al mismo segmento, de acuerdo a sus necesidades (créditos capital de trabajo, activo fijo, micro-leasing, micro-warrants, descuento de letras, micro-seguros, etc.). En pocas palabras, aplicar la máxima:“zapatero a tus zapatos”.

Incluso proponen reducir los montos máximos de endeudamiento de sus clientes en el Sistema Financiero a S/.100,000 (aproximadamente $.35,714), a efecto de concentrarse en los créditos a microempresa y pre-pequeña empresa (por utilizar un nombre) y centrar la atención de aquellos clientes aún no bancarizados o escasamente bancarizados ubicados en las zonas de baja concentración poblacional y menor crecimiento económico, aprovechando las facilidades que otorga el Estado Peruano a través de las asociaciones público – privadas, que permiten utilizar la infraestructura y logística de la banca estatal.

Todo lo expresado me permite genera la siguiente interrogante: ¿Cuál de ambas alternativas cree Usted que permitirá que las IMF logren su objetivo de sostenibilidad en el tiempo?

Autor
Iván Lozano Flores